‘Simónides llama a la pintura poesía
silenciosa y a la poesía una pintura que habla, pues las acciones que el pintor
muestra en trance de producirse, las palabras nos las relatan y las describen
una vez producidas.’ (Plutarco sobre Simónides)
Me he hartado de
escuchar la frase “il simbolo è la cosa
che rimanda a qualcosa d'altro” (el símbolo es lo que se refiere a otra
cosa). En efecto lo es, pero el símbolo realmente es comunicación, un pacto. Es
comunicación por encima de todo a lo que pueda referenciar. Por lo tanto, el
símbolo máximo es la palabra, concretamente las letras, la tipografía y los
alfabetos.
Imaginemos que el
símbolo fuese nuestra religión. Elevemos el simbolismo a categoría sagrada. El
símbolo sería sagrado en el sentido de veneración, nunca de sumisión.
Crearíamos un sistema de creencias y normas. Nuestra diferencia es que sería
imposible definir entre la diversidad de fieles un dios, no tendríamos sagradas
escrituras a pesar de que la comunicación y la palabra fuese el motor, no
tendríamos un lugar para el culto, no sentiríamos congoja ni culpabilidad por
no respetar nuestras normas, no nos preocuparía la muerte porque no
sentiríamos coacción ni seríamos juzgados, de nuevo, porque no hay dios. Ni
siquiera responderíamos ante la idea del símbolo, nos limitaríamos a crearlo,
destruirlo y modificarlo. Somos nosotros los líderes y poseemos el símbolo. Pero
sí tendríamos miedos, unos miedos perfectamente factibles: que el símbolo nos
domine, que no seamos capaces de destruir algo que hemos construido.
Entonces viene la
hierofanía.
He buscado
explicaciones siguiendo la definición de Mircea Eliade en Trattato di storia della religione donde dice que el símbolo es lo
relativo a la hierofanía.
No he sacado nada en
claro ya que a pesar de su profundización y experiencia personal en la
investigación por definir el símbolo, en definitiva es historiador religioso y
su fin es conocer el aspecto ritual.
Podríamos
identificar la creación de cada símbolo con la parte ritual de la religión que
creamos, pero como no seguimos un orden de actuación permanente no lo
consideraremos.
Aunque afirma algo
interesante que sí se puede utilizar: existe un centro por encima de todo y en
él reside lo sagrado.
Referenciando al
concepto de Axis Mundi: en esta representación el eje del mundo, el centro, es
la tierra, lo natural, y lo que se establece es una relación entre los tres
mundos determinados (cielo, tierra e infierno).
Podemos relacionarlo
con Eliade cuando dice que ‘las
sociedades arcaicas y tradicionales conciben el mundo como un microcosmos’. Esto
quiere decir que hay un motivo más allá de lo sagrado que es la comunicación.
Sin la comunicación
y siguiendo la filosofía del Axis Mundi el individuo permanecería en un estado
adánico donde no tendría cultura integrada por conectado que estuviese a otras
realidades. Entre esa cultura se encuentra la capacidad de relación con otras
esferas y sin ella no tendría lugar la comunicación.
El símbolo es la
materialización del diálogo entre alma y cuerpo, ser material y ser intangible y
al mismo tiempo con los demás seres que poseen cultura.
Ahora que hemos
creado esta religión sin leyes dictadas y que se ha creado un culto a la
cultura, valga la redundancia, surgen las preguntas más frecuentes: ¿qué
consideramos por ser cultivado? Hoy en día que los símbolos están directamente
relacionados con el capitalismo y el consumismo, si fundásemos esta religión, ¿acabarían
dominándonos los productores de símbolos y se impondrían sobre los usuarios?,
¿por qué nos íbamos a dejar dominar si sin nosotros los símbolos no existirían?,
¿sería mejor una religión de culto a la tipografía y no al símbolo?
Se ha utilizado la
palabra como símbolo y como expresión artística en muchos casos diferentes y
todos son referentes para mi: Lawrence Weiner, Barbara Kruger, Liam Gillick,
Anastasia Mastrakouli, Mirko Borsche… Su intención de sublimar la dialéctica es
seductora para la supuesta religión basada en la comunicación. Esta sería la
iconografía religiosa.
El objetivo es
conseguir que resguardarnos en el desconocimiento y quedarnos ‘como estábamos’ nunca sea la mejor
opción.
| Fuente: Nacked silhouette alphabet. Anastasia Mastrakouli. |
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